Tilman Evers
Cuando rondaba los 20 años formé parte de una movida cultural con mucha potencia: la Biblioteca Popular Florentino Ameghino. Por ese entonces, ocupado en los quehaceres culturales, deportivos y sociales de “La Biblio” (así se la llamaba popularmente) no supimos que en la Revista Punto de Vista Nº 25, Beatriz Sarlo publicaba un artículo de Tilman Evers sobre “los nuevos movimientos sociales de América Latina”, que tenía mucho que ver con esas prácticas cotidianas en las que invertíamos nuestras energías y nuestras esperanzas. Era el año 1987 y la vida política argentina lidiaba con los ramalazos de la dictadura, que no se resignaba a perder sus privilegios despóticos.
Lamentablemente me encontré con ese artículo mucho años después, recién a fines de 2011, y por razones bastante alejadas de aquella experiencia –aunque no tanto–, pues con el paso del tiempo he devenido en investigador de otros “nuevos movimientos sociales”, llamados “movimientos sociales difusos” o “movimientos sociales que no son movimientos sociales”. Fue mi amigo, el sociólogo Mario Greco, que conocía y había estudiado ese artículo, y habiendo escuchado mis escarceos teóricos me recomendó que lo leyera pues, me dijo que en ese trabajo había una gran coincidencia y un adelanto de lo que yo estaba pensando en relación a estos “nuevos” movimientos sociales. Obviamente era muy difícil conseguirlo, pero se lo pedí a Beatriz (con quien, a esta altura, me une una relación de muchos años de intercambio, más precisamente desde el verano de 1987 en que la conocí a través del Club de Cultura Socialista) y tuvo la gentileza de pasarme el pdf de todo el Nº 25. Inmediatamente me puse a leer todo el número, porque no pude sustraerme a la tentación de meterme en lo que iba apareciendo a medida que corrían las páginas del pdf. Entre otras cosas encontré una excelente y preclara nota de Carlos Altamirano en la que comentaba “La condición posmoderna” de Lyotard, y otra del entrañable Pancho Aricó, en la que en 6 puntos desarrollaba su idea del marxismo en América Latina; también una de Emilio De Ipola sobre “El Tango” que, a la luz de lo que hoy ha escrito sobre el tema Gustavo Varela puede parecer un tanto inactual, pero es -como todo lo suyo- original y de una gran potencia teórica e interpretativa. La sorpresa sobrevino cuando ingresé en la nota de Tilman Evers y advertí que no sólo anticipa una muy atinada lectura de los “movimientos sociales difusos”, tal y como me decía mi amigo Mario Greco (que por aquellos años él también frecuentaba el Club de Cultura Socialista), sino que además encontré descrita una buena parte de mi propia vida. El trabajo de Evers sobre “la faz oculta de los nuevos movimientos sociales” (tal el título con que figura en la revista) describe con agudeza increible lo que fue mi propia experiencia en el colectivo que integré durante las décadas del ‘80 y los ‘90 en la Biblioteca Popular Florentino Ameghino de la ciudad de Venado Tuerto, al sur de la Provincia de Santa Fe. Por entonces casi no teníamos interlocutores, y no casualmente fuimos al encuentro de Beatriz Sarlo, Pancho Aricó, Horacio González, Juan Carlos Volnovich, Osvaldo Soriano, Nicolás Casullo y León Rozitchner, entre otros; ellos nos ayudaron a pensarnos y aunque no retengo el nombre de Tilman Evers, es muy probable que Beatriz nos lo haya mencionado. Para nosotros, la “Biblio”, tal como lo describe Evers, fue la posibilidad de concebir nuevas formas de hacer política, alejadas de las disputas del poder tradicional, pero con una fuerte inserción e influencia social en tanto que aquellas prácticas culturales se constituyeron en un modelo, no sólo de lo que queríamos para nosotros, nuestro entorno y el mundo, sino de lo que se podía hacer, recuperando el sincretismo entre cultura, deporte y saber popular que oportunamente habían imaginado y practicado los movimientos anarquistas y socialistas de finales del siglo XIX y principios del XX.
Días atrás escribí una nota para la revista Revista Ñ sobre los “nuevos” movimientos sociales” y una entrevista que a modo de complemento le hice para ese mismo medio al filósofo español Amador Savater sobre el 15-M y algunos temas relacionados. La nota se tituló “El año que redefinió la política”, salió el sábado 21 de enero y tiene una importante deuda de gratitud con aquel artículo de Tilman Evers ya que no sólo me sirvió de inspiración sino de guía y de referencia metodológica para mis propias investigaciones.